Ciudad Bella Flor. Septiembre

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Te contamos lo que ha pasado y lo que viene en la Fundación. En nuestra edición de septiembre Ciudad Bella Flor se estrena con un contenido de amor y amistad.

NIÑOS

| Mi experiencia en grupo |

Mi experiencia en grupo fue algo espectacular porque aprendimos algo como…
1. Nos reunimos para dar muchas ideas para quienes grabábabamos, quiénes actuábamos y quiénes sostenían el micrófono o las luces.
2. Dábamos ideas y el profe nos ayudaba en lo que le propusiéramos y luego reunimos esas ideas y hacíamos algo espectacular.

Para eso se debe trabajar en grupo y en equipo.


VOLUNTARIOS

| Para este boletín de septiembre Ciudad Bella Flor pidió a algunos de sus voluntarios que compartieran ideas para celebrar amor y amistad al estilo Bellafloriano. Estas son algunas de las respuestas |

Danilo Guío (7 años como voluntario):
Para Danilo el amor y la amistad hay que aprovecharlos mientras duren, él piensa que para aprovechar los momentos hay que ser muy creativo y espontáneo. Así que su consejo para celebrar amor y amistad al estilo Bella Flor es hacer regalos con las propias manos, meter todos los regalos en una caja, repartirlos al azar y finalizar en una maratón de abrazos…

Eliska Marinovich (5 años como voluntaria):
Eliska cree firmemente que todos tenemos un elemento oculto. Ella siente que hay algo, en cada uno de nosotros, que nos apasiona y que podemos desarrollar, pero que ¡muchas veces no sabemos que tenemos! Eliska propone que para celebrar el día del amor y la amistad, al estilo Bella Flor, adivinemos el elemento secreto de los niños y de los voluntarios. Eliska no ha descubierto su elemento secreto, pero sospecha que tiene que ver con la fotografía. A todos los eventos de los niños llevo mi cámara, para dejar rastro de todas las actividades. ¿Cuál crees tú que es el elemento secreto de Eliska?

Carolina Guzmán (10 años como voluntaria):
Para Carolina el factor sorpresa es fundamental a la hora de celebrar amor y amistad al estilo Bella Flor. Es muy rico recibir cosas de gente que te quiere, y dar cosas a la gente que quieres, pero es mucho más rico si son sorpresa y también si la persona es sorpresa. Carolina también piensa que es mejor hacer las cosas con tus manos, y no comprar muchos regalos por obligación. Por eso el consejo de Carolina para celebrar amor y amistad al estilo Bella Flor es simple: Comparte con alguien desconocido algo hecho con tus manos, ¡sorprendelo!

Natalie Galindo (2 meses como voluntaria):
Natalie piensa que el aprendizaje se da por afinidad, que tú buscas estar cerca de las cosas que te gustan, estar cerca de algo con lo que te identificas. Por eso para celebrar amor y amistad, al estilo Bella Flor, propone hacer una piñata de elementos. La idea es hacer una piñata entre todos y llenarla de cositas y jugueticos que representen cosas de muchos elementos. Cada quien debería coger cosas de su elemento o con las que sienta afinidad, o que le llamen la atención por algo. Si te tocó un elemento que no te gusta, puedes intercambiarlo con elementos de tus amigos.


DONANTES

| La Gran Subasta del 2 de septiembre |

A las 9:00 de la mañana, la fila llegaba hasta el final de la calle. A muchos nos les importó que los primeros 43 cupos para participar en la Gran Subasta de Ropa y Objetos Bella Flor se hubieran agotado desde las 8:00.

Y a pesar de que el frío y el viento (comprobado, es helado y se siente en toda la ciudad) atacaron con más fuerza hasta casi las 11:30, las familias de los barrios Bella Flor, Mirador y Paraíso se acercaron a la sede de la fundación para aprovechar los precios bajos en camisas, chaquetas, zapatos, libros, cámaras fotográficas y hasta cunas para bebé.

Camisas a $2000, pantalones a $3000, camisetas a $500, había unas botas de $10000 que no tuvieron salida, en fin… había un gran surtido de mercancía que aportaron los donantes de la Fundación Bella Flor para la comunidad de Ciudad Bolívar.

―Muchas gracias por su compra, mi señora.

―No mijito, gracias a ustedes que nos dan baratico.

Se oía en las conversaciones, mientras los voluntarios ofrecían artículos y los vendían con billetes especiales,  que los compradores adquirían en la caja. A la salida también se oía:

―Mamá, vea, a $500 está chaqueta, y con este frío.

―Está buenísima, mijo. Como nueva.

Y la voz corrió por el barrio. A las 11:00 tuvimos que repartir otra ronda de veinte turnos para ingresar al tercer piso de la Fundación y escoger el objeto más atractivo. La fila volvía a alinearse contra las paredes. También fue necesario ampliar el tiempo para revisar la oferta; los compradores lo pedían. Aquellos que han comprado saben que es una oportunidad única y que el tiempo para estar en el salón y revisar qué hay para la venta es limitado. Sólo algunas veces al año la fundación abre las puertas para ofrecer productos (de segunda, pero en buen estado) a precios que jamás se obtendrían en el mercado.

―Éste es un gran logro y una de las actividades más bonitas que tiene la fundación―, dice uno de los voluntarios que lleva varios años subiendo a acompañar la subasta. Lo dice mientras avanza en el alimentador verde de Transmilenio y busca con la mirada el aviso rojo de la tienda de chance en el cual sabe que tiene que bajarse. ―Además, está alineado con la filosofía de Bella Flor― continúa diciendo, ―no se trata de regalar, de “socorrer” como dirían algunos, se trata de compartir, de cambiar creencias, de reforzar valores: aquí todos hemos aprendido que las cosas cuestan ¡valen!―

Ese entusiasmo se ve en todos los voluntarios de la fundación que acompañaron la subasta (la primera del año). La mayoría se encoge de hombros y dice que ya ha perdido la cuenta de cuántas veces lo han hecho. En los diez años que lleva la fundación, calculan que se han hecho unas quince subastas (quizás más) y siempre son exitosas: Una razón de peso para seguir haciéndolas.

―La gente sabe que viene a comprar, que debe hacer la fila y que se ingresa en orden; nosotros ya sabemos cómo organizarnos―refuerza uno de los voluntarios.

Esa debe ser la razón (experiencia, Know How, dirán algunos) por la que las ventas se instalaron en menos de cinco minutos y fue tan fácil coordinar posiciones, logística, caja, lista de precios, vendedores, porteros, etc. Pero no es un trabajo fácil, muchos no saben todo lo que implica organizar esta subasta: se forman equipos de trabajo temporales para clasificar la ropa, ordenar los objetos, buscar el camión que los lleve a la fundación, crear expectativa en el barrio y otros trabajos que parecen sencillos, pero que deben hacerse. El trabajo en equipo es fundamental para lograr una subasta exitosa. Sobre todo, porque, ya en la subasta, el equipo se articula con voluntarios, padres de familia de la fundación y trabajadores: la comunidad en general.

A la 1:00pm el inventario se ve disminuido y es hora de empezar a cerrar. ― ¡Lo del camión se pagó y además quedaron $800.000!― gritan desde la caja y todos se asombran por la suma alcanzada. Alguien añade ―se hizo de a $200.000 por hora, más o menos…― y otro voluntario en voz baja celebra con más timidez ―pero lo mejor es que es de la comunidad, para la comunidad; esto vino de aquí y se queda aquí―. Otro lo interrumpe y le dice, ―y no sólo eso, sino que hacemos que todas las donaciones valgan más que si se regalaran o se vendieran en remates―.

Al final, dejamos la fundación en orden, barremos, organizamos y todos (voluntarios, padres, trabajadores) vuelven a sus casas. Hay que dejar todo listo para mañana, la subasta quedó bien hecha, pero el lunes vuelven los niños a la Fundación Bella Flor.

La subasta Bella Flor se hace en promedio dos veces al año. Muchas familias han tenido la oportunidad de estrenar y obtener productos a precios bajos al participar en esta actividad. Si quieres ser parte del equipo organizador en la próxima subasta o quieres donar ropa u objetos en buen estado, escribe a [email protected]


COMUNIDAD

| En Ciudad Bella Flor creemos que la historia se escribe todos los días. También creemos que la historia la hacemos todos. Por eso hemos creado este espacio que busca dar visibilidad a la voz y a la memoria de la comunidad. |

La Fundación Bella Flor es una gran familia que reúne a niños de Bella Flor, Mirador, Paraíso, la Vereda de Quiba y otros barrios cercanos de Ciudad Bolívar. Este es un espacio para contar la historia de los niños y de sus familias.





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